¿Lo sabía? Eugène Delacroix, el pintor del Romanticismo, paseó por las calles y plazas de Cádiz mucho antes de las guiritanas. Fue una visita poco conocida por la mayoría, pero fortuita para él.
Un encuentro fortuito con Cádiz
Mayo de 1832, Delacroix, ya reconocido por «La libertad guiando al pueblo» se encuentra retenido en el puerto de Cádiz, a bordo de «La Perle», procedente de Tánger. Una epidemia de cólera azota el norte de África. Cuarentena. Una semana, un tiempo largo.
Cádiz, viernes 18 de mayo. - Medianoche en la iglesia de los Franciscanos. Una sensación extraña en una tierra tan extraña.
Luz de luna; torres blancas a la luz de la luna.Eugène Delacroix
97 páginas de cuadernos de bocetos
Esquinas, monjes rezando, mujeres ataviadas con mantillas… Fascinado, Delacroix realiza bocetos y esbozos a pluma en 97 páginas de acuarelas y dibujos, desde Cádiz hasta Sevilla.
Algunos de ellos servirán de base para sus obras: «Colón y su hijo en La Rábida», expuesta en la Galería Nacional de Washington con la sacristía del convento de Santo Domingo, en el barrio de Santa María, como marco.
Errores históricos
A la muerte de Delacroix, su familia subastó sus valiosos cuadernos, que habían mantenido en secreto. El catálogo, editado a toda prisa, está plagado de errores: una acuarela sustituye la Plaza de San Francisco por «Una calle de Sevilla». Otra lleva por título «Patio interior en Marruecos» … situada en el número 6 de la calle San Francisco.
El azar volverá a intervenir de forma providencial: a principios de la década de 2010, casi ciento cincuenta años después, el historiador gaditano Juan Antonio Vila Martínez investiga la obra del pintor orientalista Adrien Dauzats. Uno de los amigos íntimos del pintor no es otro que Delacroix. El historiador se interesa entonces por sus acuarelas. Descubre la existencia de los cuadernos y destaca en la acuarela «Una calle de Sevilla», dos torres de vigilancia, seña de identidad de Cádiz. Estas torres, colocadas sobre las azoteas por los ricos comerciantes, son una artimaña para superar la altura reglamentaria de los edificios. Torreones para situarse en primera línea del horizonte y negociar mediante señales y gestos con las fragatas mercantes que llegaban de América. Con la ayuda de Google Maps, de gaditanos apasionados y de sus propios hijos, Juan Antonio Vila Martínez se lanza a la búsqueda de ese torreón. La prueba de que Eugène Delacroix pisó efectivamente el patio del número 6 de la calle San Francisco, en Cádiz.
«Encontré esta obra por casualidad; se expuso en el Museo Thyssen de Madrid en el año 2000, dentro de una exposición titulada «Miradas sin tiempo», procedente de la colección de Jan Kruggier, cuya fundación tenía su sede en Ginebra. Se titulaba «Patio interior en Marruecos», pero desde el principio deduje que debía tratarse de Cádiz debido a la presencia de dos torres de vigilancia. Busqué entre los tejados de Cádiz hasta que encontré la situada a la izquierda de la composición, que se encuentra en un edificio de la actual calle San Francisco». Juan Antonio Vila – Extracto de la entrevista en «La Voz de Cádiz», diciembre de 2019.
Cádiz, de nuevo en el centro del viaje de Delacroix a Andalucía
Juan Antonio Vila Martínez llevará a cabouna investigación de 18 meses siguiendo los pasos de Eugène Delacroix, recorriendo callejuelas, patios y plazas para corregir los errores, solicitar que se rectifiquen todos los títulos erróneos de las obras (no todos los museos lo han aceptado todavía) y lograr que se reconozca a Cádiz como una etapa fundamental en la trayectoria creativa del pintor.
Una investigación convertida en libro:«Delacroix: Embrujo y Luz de Cádiz»
✅ Léelo aquí ➽ Juan Antonio Vila Martínez - Ediciones Ende
