Hay dos tipos de visitantes en Cádiz. Los visitantes diurnos y los visitantes nocturnos y diurnos.
A los primeros los vemos en el puerto. Salen en tropel del barco, se tumban sobre los adoquines y se miran los pies. Por miedo a tropezar con un hueso, sin duda. Es cierto, Cádiz, la ciudad más antigua de Europa, desentierra a diario fósiles y vestigios para quien la excava. Recién desembarcados, nuestros visitantes de hoy se suben a los autobuses de dos pisos para recorrer la costa. Los más atrevidos la recorrerán a pie. Un recorrido circular por una ciudad rodeada por el mar.
Luego están los temerarios, los curiosos, los viajeros: los visitantes de tardes y días.
Para ellos, que no tienen miedo de perderse, que se abren camino por las calles y las avenidas, que alzan sus ojos sonrientes hacia el cielo, he hecho una prueba. Partí de cuatro lugares diferentes (podría haber ampliado el ejercicio a más) para ver adónde me llevaba.
Ya hay veredicto: en Cádiz, todas las plazas dan al mar (o casi).
Mira la prueba en el siguiente vídeo.👇
Y también funciona para algunas calles. Como la calle Sagasta.
¿Es la calle Sagasta su calle de Vaugirard, de Saint-Pierre, Sainte-Catherine? ¿O la rue Jean-Jaurès, la rue de Solférino, la rue de Verdun o la route de Seysses?
➽ ¿Y si creáramos tu Cádiz?😉
